Relato de Lorine J., Sophie D., Clément V. y Malena Z.

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Ya hacía más de 30 años que Eloy había encontrado la nota en el pozo en el cual había desaparecido mi hermano Alberto, pero ese día, me desperté durante la noche, recordando esta historia. No pude quitarme este pensamiento de la cabeza entoda la mañana, y por esto, alrededor de medio día, decidí salir al jardín para echar un vistazo al pozo en cuestión. Al morirse nuestros padres, fui el único de mis hermanos que quisoquedarse con la casa, que para mí estaba llena de recuerdos, tantos buenos como malos, y memudé allí. Siempre tuve la impresión de que volvería a ver un día a mi hermano pequeño, pero mucho tiempo ya había pasado, y al hacerme viejo, había perdido la esperanza. Estaba andandopor el jardín, con unataza de té en la mano, cuando de repente oí un ruido que provenía del fondo del jardín. Me precipité hasta el origen del ruido, y vi a un niño pequeño, sentado de espadas a mí, junto al pozo. No tuve que ver su cara, ni siquiera después de tantos años, para saber que él era mi querido hermano. Se me cayó la taza de las manos por la emoción.

Estuve hablando con Alberto todo el resto del día. Él seguía siendo el mismo niño pequeño, pero me pareció mucho más maduro. Me hablo de todo lo que le había pasado, y yo le conté lo quehabía estado haciendoesos últimos 50 años. Cando le pregunté por el mensaje que encontramos en el pozo, me explicó que cuando volvieron a la cueva donde había aparecido, la apertura entre los dos mundos ya se habíacerrado casi del todo, y lo único que pudieron hacer pasar era esta botella. Como no quiso dar demasiadas falsas esperanzas de que pudiera un día volver a ese mundo, solo dejó este mensaje poco explicativo para que igual alguien leestuviese esperando un poquito. Le entristeció no saber si todo se había acabado bien en aquel mundo, pero al dormirse, me confesó, que aunque aquí todo había cambiado mucho, estaba contento de estar de vuelta en casa.