
El pozo
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior. «Este es un mundo como otro cualquiera», decía el mensaje.
Luis Mateo DÍez
Mundo de Eloy y Javier, cerca del pozo
Ha llegado el momento tan esperado. Toda la familia está a salvo. Pronto volveremos a estar juntos. No sé cómo describir el sentimiento que tengo en mi cuerpo. ¡Estoy tan impaciente de ver de nuevo a mamá, papá y Laura e Irene! Nuestra familia, por fin, será feliz. Echaba tanto de menos la sonrisa de mamá… Nunca podremos contarles todo lo que hemos hecho para salvar a la familia y sobre todo, contar a lo que Alberto ha dedicado su vida durante dos años. Él nos da una galletita azul.
- Esta es mi mejor invención. Según mis cálculos, nos despertaremos los tres en la casa de mamá y papá el día en que Eloy descubrió mi mensaje en la botella excepto que este mensaje nunca existirá porque estaremos en un mundo donde estaremos todos vivos. Dice Alberto.